lunes, diciembre 12, 2011

Letanía ignea.


Ahora en el medio del campo,
 Nunca pude librar al tiempo
de mis actos.
Cuando pude te amé con toda mi alma,
Y algún que otro derrumbe
La lava del volcán derramaba.

La serenidad de mis palabras
No se condice con mis actos,
Recuerdos de dulzura desolada,
Se caen como pesadillas en la quebrada.

¿En qué otra dirección partir?
Siempre nos espera la soledad, al fin,
A cada uno de tus besos aguardaba,
Para que se tatuaran en mi propia alma.

En el fin sólo hay lugar para el vacío,
Como un cargamento lleno de nada,
Por una delgada capa de hielo me deslizo,
Sin temor a que todo se caiga.

¡Qué tristeza, lejos de tus besos!
Nadie oye ya mis rezos,
Algo en mi espíritu se fue gastando,
Y de tanto remar me fui alejando.

Necesito estos momentos de soledad
Para encontrarme en el borde,
Deseos de saltar al abismo,
Provocan siempre lo mismo.

Soy sólo un pecador más,
No tengo nada de especial,
Siempre mi alma se mancha,
Y me cuesta volverla a lavar.

Siempre que me confío
Termino pagando al contado,
Las deudas de jugar a los dados,
Un destino ya vivido.